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Salud

El consumo de Aceite de Oliva produce consecuencias muy favorables para la salud. Además de sus propiedades sensoriales y gastronómicas, muchos estudios científicos han demostrado sus numerosas propiedades en el ámbito de la salud y en la prevención de distintas enfermedades.

Estudios realizados en las últimas décadas comparando distintos estilos de alimentación han comprobado que los países del mediterráneo tienen mejores expectativas de vida y menores tasas de enfermedades cardiovasculares y cáncer que otros países del mundo. Esto gracias a la llamada Dieta Mediterránea, un estilo de alimentación donde el aceite de oliva tiene un rol protagónico.


Varios grupos de investigadores han identificado los componentes menores del Aceite de Oliva, todos ellos muy beneficiosos para la mayor parte de las funciones del cuerpo humano, en particular la gran cantidad de antioxidantes y vitaminas (tocoferoles, carotenoides, oleuropeína y compuestos fenólico-hidroxitirosol), que le confieren propiedades especialmente importantes. Los datos disponibles sobre su metabolismo, biodisponibilidad y efectos biológicos ponen de manifiesto su notable función antioxidante que previene la oxidación celular y protege contra la lesión de los radicales libres.


El Aceite de Oliva es un nutriente de alto valor biológico y terapéutico, y el secreto está en su estructura química. Las grasas cumplen una importante función como fuente energética de nuestro organismo, por lo que no es posible concebir una vida sana sin ellas. Sin embargo, su alto aporte calórico las transforma en un riesgo a tener en cuenta a la hora de optar entre las diferentes fuentes energéticas.


El Aceite de oliva tiene un valor calórico de 9 calorías por gramo, lo mismo que cualquier otra grasa animal o vegetal, sin embargo, su composición química -alto en ácidos grasos monoinsaturados, específicamente ácido oleico (alrededor de un 70%), y bajo en saturados y poliinsaturados- lo hacen mucho más sano que otros aceites.


El consumo de dos cucharadas diarias de Aceite de Oliva virgen aporta un 50% de la cantidad de vitamina E recomendada para el hombre y un 62,5% para la mujer. Además, aporta vitamina A (favorece las defensas del organismo), D (antirraquítica), F y K (anti-hemorrágicas).


También se han comprobado importantes efectos en el aparato circulatorio: ayuda a prevenir la arteriosclerosis y las afecciones cardiacas, principalmente el infarto de miocardio, angina de pecho y trombosis cerebral. Reduce el colesterol total y el colesterol LDL (malo), la presión arterial, la agregación plaquetaria y la coagulación sanguínea. En cambio, aumenta el colesterol HDL (bueno).


Otro de sus beneficios se refiere a sus propiedades anticancerígenos. Está comprobado que el aceite de oliva ayuda a proteger del cáncer de mama y protege frente a otras formas de esta enfermedad.


En relación al aparato digestivo, el consumo moderado de aceite de oliva mejora el funcionamiento del estómago, hígado, páncreas e intestino. Además, este producto resulta ser un remedio natural contra las úlceras, reduce la acidez gástrica y actúa también como un anti-inflamatorio.


En el sistema endocrino, mejora las funciones metabólicas, y en el sistema óseo estimula el crecimiento y favorece la absorción del calcio y la mineralización de los huesos.


El efecto protector del aceite de oliva virgen podría ser más importante en las primeras décadas de la vida, por lo que aconseja que su consumo se inicie antes de la pubertad y se mantenga a lo largo de toda la vida. De hecho, muchos pediatras recomiendan incorporarlo en la alimentación infantil, por el tipo de grasas insaturadas que contiene, y cuyas propiedades pueden reemplazar algunos de los aportes de la leche materna. Pero también es beneficioso para la tercera edad por sus propiedades antioxidantes, ya que evita las enfermedades neuro-degenerativas como el mal de Alzheimer; y últimamente se ha comprobado que tiene efectos importantes en el sano crecimiento del feto durante el embarazo.


Pero eso no es todo. El consumo de aceite de oliva tiene también un efecto protector y tónico de la epidermis, por lo que se recomienda para todos aquellos que se preocupan especialmente de su piel.


Podemos concluir que el Aceite de Oliva, por su composición de ácidos grasos, contenido de vitamina E y otros antioxidantes, su equilibrio en otros componentes y su equilibrio en aroma y sabor, es el más indicado para el consumo humano, tanto en crudo como en frituras, ofreciendo un efecto protector sobre la salud humana.


Aparato circulatorio: ayuda a prevenir la ateroesclerosis y sus riesgos, la hipertensión arterial, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia renal y las hemorragias cerebrales. Está demostrado que las poblaciones mediterráneas sufren menor obesidad y registran una menor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Actúa como anticoagulante, licuando la sangre y reduciendo la posibilidad de formación de coágulos.


  • Aparato digestivo: mejora el funcionamiento del estómago, páncreas, intestinos, hígado y vías biliares, evitando la formación de cálculos en la vesícula. Se encontraron efectos beneficiosos en gastritis y úlceras duodenales, así como una suave acción laxante.


  • Piel: efecto protector y tónico de la epidermis gracias a su contenido de vitamina E y su efecto antioxidante, por lo que está especialmente indicado para prevenir la aparición de lesiones cutáneas y disminuir los signos de envejecimiento de la piel.


  • Sistema endocrino: mejora las funciones metabólicas del organismo. La dieta mediterránea, rica en Aceite de Oliva, se ha convertido en una de las mejores opciones para prevenir y controlar la diabetes.


  • Sistema óseo: estimula el crecimiento y favorece la absorción de calcio y la mineralización, ejerciendo un papel importante en la época de crecimiento y en la prevención de la osteoporosis.


  • Cáncer: la acción de los ácidos grasos resistentes a la per-oxidación y la presencia de componentes menores tienen un efecto protector frente a algunos tumores (mama, próstata, colorrectal y endometrio).


  • Radioactividad: se introdujo en la alimentación de los astronautas al descubrirse que aumenta la protección frente a la radioactividad.


  • Alimentación Infantil: es la grasa natural que más se asemeja, tanto por su composición como por su digestibilidad, a la de la leche materna.


  • Envejecimiento: en la prevención de los fenómenos del envejecimiento es importante disponer de un buen patrimonio antioxidante. Se observa un papel protector frente al envejecimiento cerebral y, en forma experimental, un aumento de la esperanza de vida.